En medio del revuelo por la insólita cantidad de autos de lujo encontrados en una de sus propiedades, Claudio “Chiqui” Tapia decidió aclarar los hechos con una explicación que dejó a todo el país mucho más confundido que antes.

Los autos no son míos, los dejó Papá Noel para los muchachos de la selección”, afirmó con total naturalidad, mientras atrás se podía ver una Ferrari haciendo guiñadas como si también quisiera dar testimonio.

Según Tapia, los vehículos aparecieron misteriosamente en su mansión la noche del 24 de diciembre, cuando el barbudo más famoso del planeta habría decidido pasar por Argentina “para hacer unas entregas pendientes”. Al parecer, en vez de juguetes, este año Papá Noel habría optado por dejar autos deportivos, camionetas blindadas y un par de naves espaciales con patente provisoria.

Consultado sobre por qué Santa habría usado justamente su casa como depósito, Tapia fue categórico:
“Mi propiedad tiene buena sombra, está cerca de la autopista y es más seguro que estacionar en Ezeiza. Además, yo tengo corazón solidario… ¿qué iba a hacer? ¿Decirle que no?”.

Mientras tanto, desde el entorno de la Selección afirmaron que ningún jugador reclamó todavía un Lamborghini, un Porsche o un descapotable color oro, aunque algunos no descartan que Dibu Martínez ya esté viendo “cuál combina mejor con los guantes”.

Por su parte, especialistas en folklore navideño explicaron que, si la versión de Tapia fuera cierta, sería la primera vez en la historia que Papá Noel realiza entregas con GPS apagado, vidrios polarizados y custodia privada.

La investigación sigue en curso, pero Tapia se mostró tranquilo:
“Yo duermo en paz. Si mañana aparecen 20 autos más, seguramente serán de los Reyes Magos. Ustedes tranquilos”.

Con semejante nivel de imaginación, el caso promete seguir dando material… al menos hasta las vacaciones de invierno.