En lo que economistas ya califican como “la revolución financiera más audaz desde el fiado en el almacén”, un grupo de jubiladas de la mínima lanzó oficialmente el Banco de Préstamos para Funcionarios y Personas Desconocidas (BPFyPD), una innovadora entidad que otorga créditos sin requisitos… y sin conocer al beneficiario.

La iniciativa nació en una ronda de mate cocido en el barrio San Cayetano, cuando Marta (78) deslizó una idea que cambiaría para siempre el sistema financiero:
“Chicas, ¿y si en vez de contar monedas, financiamos departamentos?”

Lejos de generar dudas, la propuesta fue aprobada por unanimidad y con bizcochitos.

“Nosotras confiamos en la gente. Si alguien necesita un departamento, ¿quiénes somos para decir que no?”, explicó Elvira (82), actual presidenta del banco y encargada del sello oficial (un gatito dibujado en birome).

Según el reglamento interno del BPFyPD, los requisitos para acceder a un crédito son claros y accesibles:

  • Sonreír amablemente
  • Decir “buen día” con convicción
  • No generar “mala espina”

“No pedimos recibo de sueldo porque sabemos lo difícil que está todo. Además, a veces el que tiene recibo es peor”, aclaró Coca (79), tesorera y responsable de guardar los fondos en una cartera con cierre medio roto.

El sistema ya tuvo su primer caso exitoso: un completo desconocido recibió una importante suma de dinero para la compra de un departamento. Las jubiladas aseguran que la decisión fue tomada tras un profundo análisis:
“Tenía cara de necesitar un balcón”, coincidieron.

Especialistas advierten que el modelo podría expandirse rápidamente. De hecho, ya hay largas filas de aspirantes practicando modales, saludos cordiales y técnicas avanzadas de cebado de mate.

Mientras tanto, desde el banco no descartan ampliar la línea de créditos:
“Estamos viendo si financiamos autos, viajes o algún funcionario que ande corto de efectivo”, adelantó Marta.

Ante las críticas, las jubiladas fueron contundentes:
“Nosotras cobramos la mínima, pero la confianza la tenemos al máximo.”