Resistencia (especial) – Un grupo de notables investigadores de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) presentó este lunes un estudio revolucionario que podría cambiar para siempre la forma en que se vive el verano chaqueño: escuchar cumbia chaqueña genera una sed incontrolable, intensa y peligrosamente orientada hacia bebidas bien frías y poco espirituales.

El informe —realizado tras largas horas de exposición a clásicos de Lluvia Barrios, Los Chaques, Los Conti, Los Continuados, Kopa2, Viento Norte, entre otros— concluye que basta con tres temas seguidos para que el cuerpo humano active de manera automática el llamado “reflejo del freezer”.

“Al primer acorde ya empieza el calor. Al segundo, el pasito. Al tercero, el cuerpo pide algo con espuma”, explicó uno de los científicos, mientras intentaba disimular el movimiento involuntario de hombros.


El pasito chaqueño, clave del fenómeno

Según el estudio, el famoso pasito bailable chaqueño, caracterizado por el arrastre suave, el rebote leve y el movimiento de cabeza resignado al calor, acelera la deshidratación emocional.

“No es solo el clima. Es la cumbia. Vos arrancás quieto, y cuando te das cuenta estás transpirando como si hubieras empujado una F-100 en la siesta”, detalló otro investigador, abanico en mano.


Calor, ritmo y pensamientos peligrosos

El trabajo también detectó que, con temperaturas superiores a 38 grados, el cerebro chaqueño asocia automáticamente cumbia + calor + sombra + hielo, generando pensamientos recurrentes como:

  • “Una bien helada no estaría mal”
  • “Solo una para refrescar”
  • “Después tomo agua”